INTRODUCCIÓN
¿Sufre de ansiedad? No se preocupe.
Un poco de ansiedad es necesaria para vivir con optimismo. Como una pizca de sal es útil para dar sabor a los alimentos.
El recién nacido percibe la ansiedad en el momento de nacer, pasa de una existencia protegida, simbiótica y cerrada a una existencia autónoma, sometida a todas las agresiones externas.
Este paso brutal se realiza a través de la respiración, el primer grito; pero el recién nacido reacciona de forma instintiva, dando paso a todas sus necesidades de supervivencia.
Al crecer, adquirirá el sentido de la responsabilidad y la confianza en sí mismo que le ayudarán a superar los estados ansiosos, tanto fisiológicos como patológicos, que tendrá que afrontar a lo largo de su existencia.
Los estados ansiosos que nos acompañan de vez en cuando están determinados en gran parte por los problemas prácticos de la vida cotidiana. Pero la forma de afrontar la ansiedad depende del carácter y del temperamento de la persona, o de sus estructuras psicológicas, cuyos componentes son tanto genéticos como ambientales.
Hay quien se queda impasible frente a los imprevistos, lo inesperado, lo desagradable y los peligros que se encuentra de forma súbita.
Otros gritan o se desesperan, o lloran en silencio, y somatizan sus ansiedades en una